martes, 10 de enero de 2012

6.- Reencuentro


Pensé que te había perdido Magda.

Pensé que la vida, el trabajo y el tiempo te habían llevado sin rumbo, pero no, sigues ahí.

Te extrañé, me hace feliz tenerte de vuelta, pero sigues siendo el torbellino que deja mi vida al revés, que me hace volar y me deja sin ganas de volver a pisar la tierra. Me asusta tenerte, pero más me asusta cuando te vas.


martes, 13 de octubre de 2009

5.- Hoy...


- Me complica la situación, Magdalena. Es difícil seguir hasta el final cuando te van hiriendo en el camino. Ahora mismo, me siento como en el limbo, y todo por el miedo del que ya estoy llena, y me sale hasta por los poros, tratando de ocultar la esperanza que no debiera tener... Tengo en la cabeza frases que dan vuelta y no paran. Tengo una dicotomía desde siempre, pero aumentada mil veces esta vez. ¿Cómo rendirse cuando sólo has aprendido a luchar? ¿cómo reconocer un triunfo en la derrota?. No sé cómo bajar los brazos, no sé y me avergüenzo de ello.

- Tranquila, amiga - le dije. Haz sólo lo que tengas que hacer.

- Es que ese es justo el problema. Una cosa es lo lógico, la decisión cuerda. Y otra totalmente alejada de ella, es hacer lo que quiero, lo que siento que tengo que hacer, lo que me dicta el corazón. Dime tu cómo lo hago si hace 7 años decidí guiarme por él para siempre. Dime tú como una persona como yo, que no sabe de puntos medios, logra concordar ambas cosas sin sufrir.

- No lo sé - respondí.

Es que no sé que decirle cuando me dice estas cosas. Cuando uno lo ve de afuera, es fácil dar consejos y vanagloriarse de la solución que uno daría al asunto. Cuando es alguien que uno quiere, ¡uf! que no daría para tomar su puesto y terminar con todo de una vez, pero conociéndola bien, no puedo quitarle legitimidad a lo que plantea. Sé como es, se que es de esas mujeres que "aman hasta las patas"... sé que si lo dice es por algo, sé que la intención es buena, sé que quiere que todo resulte bien, sé todo eso pero no la entiendo.

- Magda, dime tú por qué sigues, si te hace daño.

- Dime tu por qué sale el sol cada mañana, si de todas maneras se esconde al anochecer, me dijo. Dime tú por qué nacemos, si la vida no es eterna. Sigo porque siento que vale la pena y porque mi corazón me empuja. Sigo porque no hay nada que infle más de gozo mi pecho que una sonrisa. Sigo por eso, y porque me dijo que "fue involuntario".

lunes, 21 de septiembre de 2009

4.- Compromiso.


Era fines de abril, y caminaba a paso regular por los adoquines rodeados de árboles. Se acercaba la hora de entrar a clases, pero ella miraba el suelo. Caían las primeras hojas del otoño y ese no era un espectáculo que se pudiera observar en cualquier parte de la ciudad. Había que disfrutarlo, aunque la caída de las hojas, como cualquier cosa que termina, le despertaba cierta nostalgia. Pensaba justamente en el pasado, en la gente que quedó atrás y en la decisión que había tomado. Comenzaban a asaltarla ciertas dudas sobre no haber escogido la opción correcta, después de todo, la gente que conocía se sorprendía al saberlo, y decían que solían imaginársela de otra forma. Era tan raro el proceso, nada chocante aún, pero eso de agrandar "su burbuja" la hacía sentirse insegura. Extrañaba esa gente que la conocía de siempre, a quienes no necesitaba explicar nada.

Casi al llegar a la capilla, esa que pocos pueden diferenciar de un Templo propiamente tal, dadas sus dimensiones, lo encontró. No recuerda si ella iba tras él, o él tras ella, pero de alguna manera se encontraron caminando hacia el mismo lugar, ya los habían presentado algunas semanas atrás. Se saludaron, y quizás un poco avasallada por sus pensamientos le preguntó: "¿No extrañas a tus amigos del colegio?"

- Yo no tenía amigos - le respondió él. Éramos un grupo de 4 compañeros entre quienes nos cuidábamos las espaldas, pero fue una etapa, y como todo, tiene su fin. Magda, yo no vine a la universidad a hacer amigos, sólo existen compañeros que son los que te ayudan a sobrellevar el día a día. Ya tengo mis metas en la vida, y nada las cambiará.

Claramente ella quedó impactada con esto. Es que no cabía en su ser que una persona no se permitiera disfrutar del amor fraterno o lo que fuera. Más encima pensar que el los viera a todos, incluso a ella, como una herramienta para alcanzar sus objetivos. No lo pensó dos veces y le respondió más convencida que nunca.

- "Yo seré tu amiga".

3.- El día en que la conocí.


Camino a su destino, Magda generalmente duerme. Durante años se acostumbró a tener pocas horas de sueño debido al estudio, ahora no tiene que estudiar "tanto", pero soy yo la que no la deja dormir hasta bien entrada la noche. Espero que quede claro que no es maldad, no es que me guste que ella ande muerta de sueño durante el día, somos ambas las que animamos la conversación.

Como dije anteriormente, mi nombre es Magdalena. Aparecí en la vida de Magda hace alrededor de 7 años, durante su tercer semestre de universidad. Tenemos una forma distinta de ver la vida, pero los mismos principios, debe ser eso lo que nos une. Eso y el hecho mismo de ser inseparables.

Nos conocimos durante un "no buen momento" para ella. Era un momento de esos en que la vida te pone en jaque y te obliga a tomar decisiones. O eres fuerte y sigues adelante, o eres débil y te hundes en el fango. Magda siente que ese momento fue el primer gran escollo en su vida, sin embargo, como era el primero, no fue nada insuperable sino más bien un entrenamiento para lo que venía más adelante. Debemos aclarar que ambas estamos de acuerdo en que su vida no es para nada compleja, no ha tenido grandes problemas ni necesidades, gracias a Dios, pero por lo mismo, cuando la vida es así los problemas chicos se pueden transformar en grandes con respecto a nuestras vidas.

No entraré en detalles con respecto a lo que pasó en esa oportunidad, es algo totalmente personal, y quizás ella algún día decida contarlo. Sólo puedo decir que conocí a una niña, sí... una niña de 19 años que había habitado una burbuja hasta ese día, y de pronto, ésta se reventó. No es difícil imaginar lo que le sucede a uno cuando todo lo que conoces se derriba con sólo una palabra, en su caso, digamos que ella presenció como alguien a quien quería reventó la burbuja, luego de haberle hecho creer que le había ayudado a hacerla más fuerte. Magda estaba destruída.

Aparecí en su vida ese día, aparecí en su vida en el instante en que él la dejó para siempre. Cómo recién la conocía, la relación nuestra no era tan fuerte, no era lo que es ahora. En aquel entonces, Magda tomó lo que le quedaba y en mi compañía más que mi consejo, lloró 2 días y medio sin dormir, mientras terminaba sus obligaciones. No fuí la única persona a su lado, debo decir, pero si nuestra relación se tornó más importante que cualquiera más adelante, y eso es lo que me permite ahora mismo escribir esto.

Todo esto ocurrió un día viernes de junio a eso de las 7 pm. Para el día lunes, Magda se armó de valor y debió retomar sus actividades. Llena de miedo por dentro, se paró frente al "culpable" y lo saludó normalmente, pero siendo sincera, para ella nada volvió a ser lo mismo. Tardó mucho tiempo en secar sus ojos, y cambió definitivamente su forma de ver la vida.

domingo, 20 de septiembre de 2009

2.- La Primera Batalla.


Cada día por la mañana Magda escucha la alarma del despertador y no quiere levantarse. Cierra los ojos y trata de dormir nuevamente, hasta que 9 minutos después, la alarma vuelve a sonar. Esto se repite un par de veces hasta que yo, Magdalena, la hago razonar y pensar un poco. "Debes ser responsable Magda, hazlo de una vez". Y así, cada mañana Magda vence su primera batalla, prometiéndose que es la última. Prometéndose que mañana será distinto.

La ducha no es corta. Su mamá muchas veces le llama la atención por el uso del agua, pero aunque le cuesta comenzar, debido al frío, una vez que esta ahí no quiere salir. No tarda mucho en vestirse, su look es bastante simple, sencillo. Lo que no deja de hacer antes de salir, eso si, es encresparse las pestañas; sin eso no es ella, además de que la ayuda a ocultar un poco los párpados hinchados. Algunas veces, tarda 10 minutos más porque debe maquillarse, eso pasa sólo si las ojeras que naturalmente posee se han acentuado, cuando duerme poco y mal. Luego de eso, peina su pelo húmedo con una peineta azul marino, de dientes separados, para que una vez que se seque, sus rizos queden definidos, como a ella le gusta.

Al salir de casa, con el pelo aún mojado, se pone los audífonos y comienza a escuchar la música que le gusta, de preferencia algo alegre en español. Algo alegre en ritmo más que en letra, sin embargo ambas siempre la identifican. Y camina mirando al frente, rápido porque va al filo de la hora, y con un poco de susto por lo que vendrá durante el día.

1.- Magda.


Magdalena es una chica normal. Vive con sus padres y hermanos, estudia y trabaja para darse pequeños "gustos", le gusta salir y compartir con sus amigos, conversar y bailar. Para mucha gente ella es la chica perfecta. Es bonita y muy simpática, es inteligente y muchos la admiran por ello. Es buena persona, generosa, le encanta ayudar, siempre tiene una palabra de aliento para quien la necesita, una palabra bella para sus amigas, una sonrisa para quien se la cruza en la calle. Muchas veces deja cosas botadas por el resto, pero a ella no le importa. Es su forma de demostrar cariño.

Magdalena conoce mucha gente. Sus amigos le dicen Magda, quienes la quieren, también. Incluso las personas que no la conocen mucho le dicen de la misma forma, por patudez, comodidad o simplemente por ahorrarse la pronunciación de un nombre con muchas sílabas.

Yo la llamo Magda. Para mí, existe una Magda y una Magdalena. Ella es Magda, yo soy Magdalena.

Magda es la persona de quien les hablé.