Pensé que te había perdido Magda.
Pensé que la vida, el trabajo y el tiempo te habían llevado sin rumbo, pero no, sigues ahí.
Te extrañé, me hace feliz tenerte de vuelta, pero sigues siendo el torbellino que deja mi vida al revés, que me hace volar y me deja sin ganas de volver a pisar la tierra. Me asusta tenerte, pero más me asusta cuando te vas.